Algo que Ver: Splice

dijous, 7 d’abril de 2011



Título: Splice
Año: 2009
País: Canadá / Francia
Género: Ciencia-ficción, Thriller, Terror
Duración: 104 minutos
Director: Vincenzo Natali
Productor: Steve Hoban, Guillermo del Toro
Escrita por: Vincenzo Natali, Antoinette Terry Bryant, Doug Taylor
Reparto: Adrien Brody, Sarah Polley, Delphine Chaneac, David Hewlett, Brandon McGibbon
Música: Cyrille Aufort
Fotografía: Tetsuo Nagata

Sinopsis: “Clive (Adrien Brody) y Elsa (Sarah Polley) son dos brillantes científicos que, mediante ingeniería genética, se dedican a crear variaciones de especies conocidas. Aunque navegan en el mayor de los éxitos, la ambición provocará que todo se les vaya de las manos cuando en secreto decidan ir más allá de lo que la moralidad permite. Combinando ADN humano en sus experimentos genéticos obtendrán un nuevo escalón en el árbol evolutivo actual.”

Algo que decir: Vuelvo a la carga con Algo que Ver, que todos sabemos que hablar de cine es lo que más me entretiene, y punto pelota.

Splice encuentra un equilibrio extraño entre originalidad y convencionalidad. Abre de nuevo el ya mascado debate sobre modificación genética en seres humanos, enfocándolo de forma no novedosa por sí sola, pero sí suficientemente potente: arropada por personajes de carne y hueso muy creíbles, la criatura originalmente generada en 3D resulta alarmantemente veraz desde un principio. Interpretaciones muy conseguidas por actores más que conocidos dan a éste thriller de ciencia-ficción (o no tanto?) la carga tensional requerida para un filme de éste calibre.

Los personajes se transforman rápidamente. Clive, la parte racional del dueto científico se deja arrastrar embelesado por el carácter fuerte y emprendedor de su compañera en un proyecto que no ve nada claro en ningún momento; incapaz de negarle nada a su colega y amante, ya es demasiado tarde para cuando decide poner fin al experimento: la anti-maternal Elsa ha tomado cariño a la criatura más allá de su valor experimental, le pone nombre (Dren) y la viste, le regala juguetes, la mima, y su relación con ella se convierte en algo más parecido a la de madre-hija que a la de científica-espécimen. Monstruosa en su nacimiento, la criatura va tomando forma más antropomórfica a medida que avanza la película, se convierte en algo muy parecido a una humana completa en poco tiempo y desarrolla patrones de conducta propios; la bola de nieve crece cada vez más hasta hacerse imparable.
Asustados por la magnitud que está tomando el asunto, y forzados tras un significativo fracaso profesional en un proyecto paralelo, Clive y Elsa deciden esconder a Dren en un lugar aislado. A partir de éste momento todo se tuerce irremediablemente; los papeles parecen invertirse: Elsa se siente abrumada por el giro de los acontecimientos y cada vez más desvinculada de la criatura, mientras que Clive toma conciencia de las necesidades afectivas de ésta y parece que entre ellos dos nace un vínculo emotivo. Paralelamente, el desarrollo madurativo de Dren la sitúa ya en un estadio adulto, en el cual su propia personalidad toma más y más fuerza aflorando sus impulsos más agresivos.

Y no cuento más! A mí, me ha gustado. El final me ha parecido un poco no absurdo, pero sí bueno, sí: un poco absurdo. Es decir: creo que está bien, pero también me hubiera gustado algo distinto, aunque no veo cómo podrían haber “solucionado” este lío de forma muy distinta.

Parecidos razonables (más que razonables, diría yo): Species (1995, Roger Doladson). Prácticamente mismo tema, mismo desarrollo, mismo prácticamente, mismo todo. Cuál me ha gustado más? Bueno, yo me quedo con Splice porque la bicha me parece más mona, y porque no tira tanto de teta-culo-pierna para engancharte a la película. Claro está que también es más moderna, aprende de los errores de Species y tiene la posibilidad de no repetirlos (na más faltaría!). A mí me parece interesante ver las dos, no son malas películas, al contrario: bastante buenas. Ambas tienen momentos cumbre y otros muchos bastante pasados de rosca, pero en fin: no se puede tener todo, además: son americanas y, para mí, eso lo explica casi todo. Sobre éste parecido razonable, recomiendo leer ésta reseña al respecto, que a mí me ha hecho gracia.

Para hacer boca:

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