Algo que leer: Malka Mai

dilluns, 25 d’abril de 2011



Título: Malka Mai
Autor: Mirjam Pressler
Idioma original: Alemán
País: Alemania
Editorial: Columna Jove
Primera Edición: 2003
Traducción: Anna Gasol, Ernest Riera i Josep M. Fonalleras
Número de páginas: 275
Género: Novela Histórica
ISBN: 9788499322971

Sinopsis: “Basado en hechos reales: Malka Mai narra la conmovedora historia del viaje a pie de una madre y sus dos hijas cruzando los Cárpatos, desde Polonia hasta Hungría.
Malka enferma y no puede continuar su viaje andando, por lo que su madre decide dejarla al cuidado de unos campesinos y que se reúna con ellas ya restablecida, evitando así la dura travesía por las montañas. Pero las cosas se tuercen y la niña termina recluida en un gueto donde sobrevivirá por sus medios al hambre, al frío, a las enfermedades y a la frecuente limpieza étnica de los nazis. Forzada por las circunstancias, Malka se sorprenderá de su propia capacidad para desarrollar estrategias de supervivencia, entre las cuales se encuentra el dejar de pensar, incluso en su propia madre. Lo que Malka no sabe, es que desde Budapest su madre remueve cielo y tierra para recuperarla.”

Algo que decir: Sant Jordi no me trajo tampoco éste año un caballero de brillante armadura, pero por suerte sí algo de lectura para matar el rato mientras Mr Matadragones no se digna en hacerme una visita… tonterías aparte: sí, éste año con la excusa de Sant Jordi me he apoderado de algunos libros interesantes y que me apetece reseñar, así que voy a pasar algunos días ocupándome en el tema literario lo cual, en realidad, no me parece tampoco mal viendo el auge excesivamente cinematográfico que está tomando Picnic Series.

Ciñéndonos al tema: Malka Mai. Es una novela más o menos histórica, más o menos basada en hechos reales: narra las aventuras y desventuras (desventuras, más bien) de Malka, una niña judía que se ve separada de su madre durante la huida de Polonia hasta Hungría.
Está basada en la verdadera historia de Malka Mai, pero sazonada y remendada en muchos puntos puesto que ella era demasiado pequeña cuando tuvieron lugar todos éstos hechos como para recordarlos con suficiente detalle.

Me presentaron ésta novela como una especie de Diario de Ana Frank; comparación –me parece- inevitable dada la similitud de ambas obras: edad y sexo de la protagonista, carácter biográfico de la obra, contexto social e histórico… pero lo cierto es que siendo parecidas, no tienen nada que ver. Por un lado está lo que ya sabemos, el Diario de Ana Frank es básicamente eso: un diario, con todo lo que eso implica en cuanto a la distribución del discurso –primera persona, orden cronológico y fechado de cada entrada-; mientras que Malka Mai es una adaptación en forma de novela de la vida de una superviviente al holocausto, que pasado el horror fue capaz y tuvo oportunidad de contar su propia historia y dejar que la pluma de Mirjam Pressler la transcribiera y rellenara los huecos de su memoria. Por otro lado los dos testimonios son absolutamente distintos: Ana Frank nos hablaba de la reclusión, mientras que Malka Mai lo hace sobre la huida. Me parece importante constatar estas diferencias aunque puedan parecer obvias: se trata de dos obras de obligada lectura a mi parecer, cuyo contenido mucho más allá de calificarse de histórico debería calibrarse como humano.

Dejando de lado la temática, la base histórica, biográfica o moral de la obra, Mirjam Pressler sabe transcribir los hechos de forma que resultan muy fáciles de leer: “enganchan”, como suele decirse. Con una escritura limpia y desenfadada, un lenguaje sencillo y un ritmo muy cómodo transporta al lector de la página uno a la 275 si darse apenas cuenta.

Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
Se produjo un fuerte trasiego. No cesaban de preguntarle a Malka cómo habían escapado los dos jóvenes.
-No lo sé- contestaba desvalida-. Yo estaba durmiendo.
En ésta ocasión la apaleó de nuevo el mismo hombre del día anterior. Rompió en llanto y el otro hombre dijo:
-Es suficiente, si estaba durmiendo, no puede saberlo. Además esto pertenece al pasado, ese par ya deben estar en las montañas.
Entonces dejaron de interrogarla. Durante todo el día Malka permaneció sentada en una de las dos estancias sin que nadie le dirigiera la palabra y sin saber qué planeaban hacer con ella los alemanes. A través de la ventana veía un árbol, un haya con las hojas de color rojo oscuro. Un árbol de Lawoczne, pensaba, y como una ardilla corría por una de sus ramas sacó a Liesel de su bolsillo para mostrarle la ardilla de Lawoczne.

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