Algo que Leer: Per 13 Raons

dilluns, 2 de gener de 2012


Título: Per 13 Raons [Thirteen Reasons Why]
Autor: Jay Asher
Idioma original: Inglés
País: EUA
Editorial: Estrella Polar. Colección la Via Làctia
Primera Edición: 2007
Traducción: Josefina Caball, 2009
Número de páginas: 271
Género: Novela, Drama, Juvenil
ISBN: 9788492790845

Sinopsis:
"Clay Jensen es un adolescente como cualquier otro que encuentra, al llegar un día a casa, una misteriosa caja sin remitente dirigida a su nombre. El contenido no es otro que una serie de cintas de grabación, siete en total, que parece haberle enviado Hannah Baker, una compañera de clase que no hace ni dos semanas que se ha suicidado. A pesar del desconcierto que supone volver a oír la voz de Hannah, Clay descubrirá que son trece las razones por las cuales ha decidido quitarse la vida, trece caras de casete y que, por ello, son trece las personas que deben escucharlas. Él es una de ellas. “Es un juego muy sencillo: primero las escuchas, luego las pasas”, dice Hannah en la primera cara. ¿Qué razones son esas y qué tiene que ver él con ellas? A lo largo del día, Clay se irá obsesionando con las grabaciones y hasta recorrerá la ciudad con un mapa que ella misma le ha proporcionado. Pero he aquí un viaje distinto del esperado, un viaje donde el punto de llegada es precisamente el mismo que el de partida y en el que sólo hacen falta unos nuevos ojos para verlo todo como por vez primera. Hannah irá desgranando poco a poco su vida en un intento de poner de manifiesto las consecuencias, grandes o pequeñas, de las cosas que hacemos y dejamos de hacer, y que cambian el mundo a veces sin darnos cuenta."

Algo que decir:

"No se puede detener el presente, ni tampoco rebobinar el pasado. El único modo de llegar a conocer el secreto… es darle al PLAY."

Ganador del California Book Award; Best Books for Young Adults; Quick Picks for Reluctant Young Adults Readers; uno de los diez mejores libros para jóvenes según las librerías Barnes & Noble… traducido a más de diez idiomas y publicado en República Checa, Francia, Alemania, Indonesia, Italia, Japón, Corea, Polonia, Reino Unido, Vietnam… Thirteen Reasons Why es el debut literario de Jay Asher, firmemente situado ya en la lista de los más vendidos de EUA.
Alguien tramita el envío de un paquete en la oficina de correos; no sabemos de quién se trata, ni qué es lo que contiene la caja de zapatos precintada que entrega a la mujer detrás del mostrador; lo único que sabemos es que no contiene nada agradable y que su próxima destinataria, Jenny, forma parte (como lo hace el remitente) de la lista expelida por Hannah Baker...
Así es como empieza Thirteen Reasons Why, y ese inofensivo paquete será el hilo conductor de una trama inquietante, a través de la cual se descubran las razones que llevaron a la joven Hannah a suicidarse.

La historia está narrada de forma muy gráfica: el texto sencillo pertenece a los pensamientos de Clay, el chico que manda el paquete con las cintas durante el primer capítulo y que, retrospectivamente, las escucha durante el resto de la novela; el texto en cursiva corresponde a la voz en off de Hannah contando su historia, y los altos en su discurso vienen señalados no sólo por las intervenciones del protagonista sino por los símbolos de play, stop, pause o rebobinado del reproductor de casete con que figura que él está escuchando las cintas.

A lo largo de la novela, mientras Clay descubre sus propias reacciones ante la versión de los hechos que Hannah nos da a conocer, irá recorriendo la ciudad para aproximarse a su historia y coincidirá con otros personajes que se ven citados en ella, algunos conocedores de su relación, otros todavía en la inopia. No será igual para todos ellos el impacto que el relato de Hannah les cause: algunos se aferrarán a la idea de que su intervención fue insignificante, otros se encerrarán en la autocompasión, otros se sentirán ofendidos por su ausente acusadora... pero nadie quedará indiferente.
Thirteen Reasons Why representa una reflexión sobre las razones que pudieran empujar a una adolescente al suicidio, así como sobre la reacción que un hecho así pudiera causar sobre los implicados: satisfacción, remordimiento, culpa...? La trama entra en una vorágine autodestructiva al ahondar en los sentimientos de una adolescente que, hastiada por una sociedad hipócrita que se empeña en ver en ella lo que desea ver e incapaz de sacar más fuerzas de flaqueza para enfrentarse a ellos decide tirar la toalla; en el último momento Hannah busca alguien que la salve de si misma pero, cuando lo encuentra, decide que en realidad no quiere seguir intentándolo: a mi entender, es Hannah quien decide terminar consigo misma, no emprender ningún tipo de acción en su favor y se deja caer en lugar de luchar por seguir hacia delante. Ella no muere porque los demás la empujen a hacerlo, sino que se ve arrastrada por todas las cosas que debió haber hecho y no hizo, que no enfrentó.

El autor da un mensaje positivista para cerrar su relato: continuar adelante, para superar la adversidad y a uno mismo. Hannah decidió no hacerlo pero, podrán sus compañeros tras escuchar su historia continuar siendo como solían, seguir como si nada? Se adivina un cambio en la actitud del protagonista, de Clay; puede que lo que Hannah pretendía con su juego no fuera dar a conocer su historia, sino conseguir que ésta no volviera a repetirse más.
Me parece uno de esos libros muy recomendables, además de esos pocos que SÍ debieran formar parte de las listas de lecturas obligatorias de ESO y Bachiller. 



Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):

“…
Llevo el paquete a la cocina y lo dejo sobre la encimera. Abro el cajón de los trastos y saco unas tijeras. Después paso uno de los filos de la tijera alrededor del paquete y levanto la parte superior. Dentro de la caja de zapatos hay un tubo enrollado envuelto en plástico de burbujitas. Lo desenvuelvo y descubro siete cintas de casete sueltas.
Cada cinta tiene un número escrito en azul oscuro sobre la esquina derecha, seguramente con esmalte de uñas. Cada cara tiene un número. Uno y dos en la primera cinta, tres y cuatro en la siguiente, cinco y seis, y así continúa. La última cinta tiene un trece en una cara, pero no hay nada escrito en la otra.
..."

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