Algo que Leer: He Jugat amb els Llops

dilluns, 11 de juny de 2012



Título: He Jugat amb els Llops
Autor: Gabriel Janer Manila
Idioma original: Català - Mallorquí
País: Catalunya
Editorial: La Galera, SAU Editorial. Segell Bridge.
Primera Edición: 2010

Número de páginas: 164 
Género: Biografía, Infancia, Juvenil
ISBN: 9788424635190

Sinopsis:
"Jo era molt petit, devia tenir sis anys, quan un dia, abans que fos de nit es presentà un home que jo no havia vist mai. Donà uns diners al pare, em va agafar pels braços i em va pujar al cavall. Partírem. El meu pare m'havia venut com es ven una cabra."

Y en Castellano: 
"Yo era muy pequeño, debía tener seis años, cuando un día, antes de que oscureciera se presentó un hombre que yo no había visto nunca. Le dio un dinero a papá, me agarró por los brazos y me subió al caballo. Marchamos. Mi padre me había vendido como se vende una cabra."

Algo que decir:
Gabriel Janer Manila, mallorquín nacido en 1940 que creció y fue educado en los difíciles tiempos de la postguerra, dato que marcaría profundamente su posterior obra literaria, en la cual se reflejan usualmente relatos sociales en el interior del marco bélico.
Ejerció durante 15 años en distintos colegios rurales y suburbanos, se licenció en Pedagogía en 1970 y ocho años después presentaba su tesis, sobre "La Problemática Educativa de los Niños Selváticos. El caso de Marcos", un estudio sobre el caso de un niño que vivió abandonado durante 13 años en las montañas de Sierra Morena, y en el testimonio del cual basó también ésta novela, 36º Premio Joaquim Ruyra de Narrativa Juvenil, 2009.


Marcos Rodríguez Pantoja, más conocido como El Salvaje de Sierra Morena, perdió a su madre a la edad de 3 años. Su padre encontró una nueva mujer, quien se convertiría para el pequeño en la "madrastra malvada" y, cuando él tenía siete años, fue vendido a un ganadero que lo envió a vivir con un pastor en medio de la sierra de Cardeña. Dos años después, éste desapareció dejando a Marcos solo en la inmensidad de la Sierra, con la única compañía de las cabras que siguió cuidando durante los años que siguieron, hasta que en 1965 fuera "cazado" por la guardia civil y reinsertado a la fuerza en una sociedad que le resultaba en su mayor parte desconocida. La policía nunca presentó cargos contra su padre quien, en aquellos tiempos, vivía aún, y que al reconocerlo sólo le reprochó el "haber perdido la chaqueta".
Durante todos aquellos años de aislamiento social, durante los cuales tan sólo recibió unas pocas visitas de su patrón que ocasionalmente venía para llevarse a los cabritillos y le dejaba un saco de pan duro, los lobos fueron la familia de Marcos. Vivió en, y de, la naturaleza y probablemente fuera su imaginación la que lo salvara de terminar completamente loco, como explica Janer Manila quien durante el estudio para su tesis se entrevistó en varias ocasiones con él.


Marcos aprendió a hablar de nuevo instruido por un sacerdote, y fue internado después en el madrileño Hospital de Convalecientes de la Fundación Vallejo hasta su posterior reinserción como adulto en la sociedad. Realizó el servicio militar y trabajó como pastor y en la hostelería, sufriendo numerosos timos y engaños a causa de su desconocimiento de la sociedad y del significado del dinero. Residió en Fuengirola (Málaga) e incluso durante algún tiempo dentro de una cueva, y actualmente se encuentra establecido en la población gallega de Rante junto a una persona de su confianza. Desarrolló cierta animadversión hacia los sonidos y olores de la ciudad y sigue mostrando una clara inclinación hacia la vida de campo, manteniendo un lazo especial con los animales, entre los que se siente más seguro que junto a los hombres.


Inspiró también Entre Lobos, la producción cinematográfica del cordobés Gerardo Olivares...y que creo que merece una entrada individual.

Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
“…Venia aquell home. L'acompanyava un altre. No deien ni una sola paraula. Anaven per feina. S'enduien els cabrits. Portaven un sac de rosegons de pa i me'l deixaven allà tirat, com si fos per als porcs. Tanmateix, quan havien partit, els llançava a les cabres.
Tornava a preguntar-los:
-Heu sabut alguna cosa d'en Damià? Se'n va anar de nit i va desaparèixer. Ha passat molt de temps i no n'he tingut cap notícia. L'heu vist, vosaltres?
No volien parlar-ne. Entenia quasi tot el que em deien, però no sabia respondre, perquè em costava conferir els mots, trobar els més avinents al que volia dir. M'era difícil girar la llengua i expressar-me amb les paraules que diuen els homes. Em resultava més fàcil entendre'm amb les bèsties.
..."

Y Traduzco:
"…Venia aquél hombre. Lo acompañaba otro. No decían ni una palabra. Iban a lo que iban. Se llevaban los cabritillos. Llevaban un saco de pan seco y me lo dejaban allí tirado, como si fuera para los cerdos. Después de que se fueran, yo se lo tiraba a las cabras. Les preguntaba de nuevo:
-Supisteis algo de Damià? Se fue de noche y desapareció. Ha pasado mucho tiempo y no he tenido noticias suyas. Lo habéis visto, vosotros?
No querían hablar de ello. Entendía casi todo lo que me decían, pero no sabía contestarles, porque me costaba formular las palabras, encontrar las más adecuadas para lo que quería expresar. Se me hacía difícil volver la lengua y expresarme con las palabras que dicen los hombres. Me resultaba más fácil entenderme con las bestias. 
..."

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