Algo que Leer: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

dilluns, 27 d’abril de 2015


Título: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas [Sekai no owari to hādo-boirudo wandārando]

Autor: Haruki Murakami
Idioma original: Japonés
País: Japón
Editorial: Tusquets Editores
Primera Edición: 2009
Traducción: Lourdes Porta Fuentes
Número de páginas: 617 pág
Género: Misterio, Surrealismo, Existencialista
ISBN: 9788483835807

Sinopsis:
"Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador: una transcurre en el llamado "fin del mundo", una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro no muy lejano, un frío y cruel "país de las maravillas". En la primera, el protagonista, privado de sus recuerdos, se ve impelido a leer sueños entre extraños habitantes y unicornios de pelaje dorado. En la segunda historia, el protagonista es un informático cuyos servicios requiere un inquietante científico que juguetea con la manipulación de la mente.."

Algo que decir:
En primer lugar: ésta soy yo faltando a mi palabra y reincidiendo en el error de comprar libros de un autor que no me apasiona... de algún modo hice mucho hincapié tras leer 1Q84 en que ésto tenía que parar, que debía dejar de desperdiciar mi tiempo leyendo a Murakami porque al final siempre termino molesta, porque no me gusta esa habilidad que tiene (y la tiene, sobre eso no abrigo ninguna duda) para vender historias como si fueran algo épico y maravilloso, digno de pararse a hacerle un templo... y que luego cuando te sumerges en la lectura y superas la fase de negación en la que te repites que "te está gustando más que el último que leíste suyo" aceptas que no: que en realidad tiene igual de poco sentido, que sigue sin gustarte su forma de escribir y que has vuelto a desperdiciar tu tiempo y tu dinero. Ésto es una opinión mía, personal: si eres fan de Murakami y lo gozas leyendo sus novelas no te lo tomes en plan personal porque no va por ahí... lo comento porque luego alguna gente se me viene muy arriba.
En fin, el caso es, que me paré a echar un vistazo en un mercadillo de libro viejo y hacían la oferta de 5x10€. Tenía cuatro muy claros y no encontraba un quinto para completar el pack, así que al final cogí éste porque, a ver, 2€ están bien, en realidad es como si me lo hubieran regalado. Hablando de todo en el último momento encontré otro libro que me interesaba y el tendero me lo regaló, así que, sí: es como si el libro de regalo hubiera sido éste y viéndolo así todo está bien.

A lo que vamos.
Lo primero que me llamó la atención sobre ésta novela fue el título, me cautivó la referencia a el País de las Maravillas, que inmediatamente asocié con la obra de Carroll y sólo lamento que luego el contenido no tuviera también más a ver con eso.

Supongo que también la dualidad que en la sinopsis se promete acerca de los dos mundos donde se desarrollan historias de forma paralela me llevó a confundirme, a pensar en Through the looking glass, aunque a ese efecto tampoco me quejo demasiado: me gustó bastante la forma en que estaba estructurada la lectura, con capítulos alternos en los cuales la trama avanzaba más o menos paralela para ambos protagonistas. Inevitablemente me recordó bastante a 1Q84 donde ocurría algo parecido y la historia se desarrollaba en capítulos alternos narrados desde el punto de vista de Tengo o de Aomame, pero en el caso de 1Q84 parte de la gracia era el juego de escondidas que se establecía entre ambos personajes, siempre a un paso de encontrarse pero incapaces en el último segundo de culminar esa confluencia. En ésta novela no ocurre lo mismo, ya que cualquier relación entre los protagonistas de ambas tramas se establece únicamente en la imaginación del lector: no existe ningún vínculo claro y es a raíz de eso que a medida que la trama se desenvuelve es tarea del lector preocuparse de esforzarse en crear un puente que una esos dos mundos los cuales, de entrada, parecen no tener nada en común.

Es una situación común al leer novelas de Murakami el tener que esforzarte en comprender, o imaginar incluso, vínculos entre los personajes y relaciones causa-efecto las cuales den sentido a la acción que se desarrolla en la lectura. 
Rompo una lanza a ese efecto en favor de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, puesto que a día de hoy es de entre las novelas que he tenido ocasión de leer de éste autor la que de por sí sola, sin demasiada necesidad de abstracción por mi parte, tenía mas sentido; quizás no de entrada puesto que a la historia le costaba bastante tomar ritmo o, debería decir, la introducción resultaba quizás demasiado extensa, pero una vez que por fin arrancó la cosa fue bastante fluida.

Me alegra decir que el desenlace también es más o menos cerrado, que en la medida de lo posible dentro de lo que es el imaginario Murakami consigue ordenar bastante el caos que caracteriza su escritura y no deja demasiados cabos sueltos lo cual agradezco mucho, puesto que es una de esas cuestiones que suele traerme de cabeza. ¿Sentido?, lo tiene a medias, tampoco nos vengamos tan arriba. Pero por lo menos llega a unas conclusiones y eso ya es decir bastante.

Como cuestiones negativas, lo que no hay es demasiada sorpresa: no me entusiasma la forma de escribir del autor. Es una cuestión de ritmo, de lenguaje... un poco de todo, con lo cual admito que es complicado que llegue a gustarme nunca, porque de algún modo se trata de una crisis con su estilo de escritura propiamente dicho y no directamente con el contenido de sus novelas. Así como por ejemplo me gusta mucho cómo escribe Stephen King, porque su ritmo y forma de expresarse es mucho más parecida a cómo yo funciono, con Murakami no puedo establecer ese tipo de paralelismo e inevitablemente me resulta repelente. Hasta la fecha lo había leído siempre en catalán, y en parte creía que parte de la manía que le tenía a su uso de la lengua era por culpe de una mala elección de palabras en la traducción, pero en español veo que me ha ocurrido más o menos igual... sería genial poder leer, si acaso leo alguno más, el próximo libro en inglés y ver si me causa el mismo efecto.

Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
"…
Por fortuna, el pasaje por donde atravesamos la cascada era el punto donde el chorro era menos caudaloso, pero, pese a todo, el agua poseía la fuerza suficiente para aplastarnos contra el suelo. Aunque el hombre fuera con impermeable, tener que sufrir el azote de aquel chorro de agua cada vez que entraba o salía del laboratorio me parecía, por más que lo mirara con buenos ojos, una imbecilidad. Posiblemente abrigaba el propósito de salvaguardar algún secreto; aun así, sin duda había maneras un poco más refinadas de conseguirlo. Una vez bajo la cascada, me caí y me golpeé con fuera la rótula contra una roca. Al desaparecer el sonido, se había alterado por completo el equilibrio entre éste y la realidad que lo producía, lo que me provocaba un gran desconcierto. Una cascada debe estar dotada del volumen de sonido que le corresponde.
..."

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