Algo que Leer: Los Hijos de la Tierra III - Los Cazadores de Mamuts

dimarts, 29 d’octubre de 2013



Título: Los Hijos de la Tierra III - Los Cazadores de Mamuts [Earth's Children III: The Mammoth Hunters]
Autor: Jean M. Auel
Idioma original: Inglés
País: EUA
Editorial: Licencia editorial para Círculo de Lectores por cortesía Maeva Ediciones, S.A.
Primera Edición: 1985
Traducción: Edith Zilli
Número de páginas: 778 pág
Género: Narrativa, Histórica
ISBN: 9788422645313

Sinopsis:
"-¡Mira esto, Jondalar! ¿Alguna vez has visto algo semejante?
Él cogió el objeto y lo observó con atención. Luego miró a la joven con cierto respeto religioso.
-Es una señal. Una señal de mi tótem, Jondalar. El espíritu del Gran León Cavernario me dice que he tomado la decisión correcta. ¡Quiere que yo sea Ayla de los Mamutoi!"

Algo que decir:
Tercera entrega de la célebre saga de ambientación prehistórica Los Hijos de la Tierra, de Jean M. Auel.

Terminando el segundo volumen Ayla y Jondalar, por fin juntos, encontraban un grupo de cazadores Mamutoi en los alrededores de su pequeño valle. Era el primer encuentro de Ayla con gente de los otros, salvo Jondalar, y a pesar del recelo inicial pronto la sorprendió ver que toda esa gente se acercaba a ellos sonriendo y con actitud amigable.
Los Cazadores de Mamuts cuenta cómo Ayla y Jondalar ingresan en el campamento Mamutoi por lo que inicialmente debían ser unos pocos días, que se dilatarán de forma indefinida a medida que los diversos integrantes de la tribu tomen afecto a los recién llegados y a sus acompañantes equinos.

La llegada de Ayla, con su extraña habla y costumbres, acompañada de los dos caballos y rodeada por una fuerte aura de misterio, trastocará los cimientos del campamento Mamutoi, quienes pronto le atribuirán extraños poderes y habilidades mágicas con las que creen que subyuga a las bestias y se comunica con los espíritus. Nadie quedará indiferente antes sus habilidades como cazadora, o ante el gran avance que suponen sus "mágicas" piedras de hacer fuego, pero lo que verdaderamente chocará con sus creencias y costumbres será el hecho de descubrir los orígenes de la extraña muchacha: comprender que hay inteligencia en los llamados "cabezas chatas", que responden a patrones jerárquicos tan estrictos, que veneran a sus espíritus de modo parecido al que ellos usan para honrar a los suyos... que poseen un complejo sistema de comunicación mediante signos; todas estas revelaciones calarán hondo en los integrantes del poblado quienes con mayor o menor celeridad cederán al aceptarlas e incluso adoptarán algunas de esas costumbres con el interés y la curiosidad de quien participa en un juego.
El carácter generoso y conciliador de Ayla le permitirá hacerse un hueco incluso en los corazones de los más escépticos, pero a medida que la joven se integre en el que apunta a convertirse en su nuevo hogar entre ella y su amado Jondalar se abrirá una grieta cada vez más grande...

Comentaba del segundo libro en su día, que me había costado un poco más terminarlo que el primero... así ha sido también con éste, y mantengo la esperanza de que esta tendencia no siga a la alza con los siguientes.
Me llené la boca no tanto tiempo atrás diciendo que Ayla era una protagonista como Dios manda, que me gustaba porque los tenía bien puestos y sin ser necesariamente una badass hacía lo que creía oportuno en cada momento, les gustara a los demás o no, y eso para mí era algo muy a tener en cuenta en una sociedad como la descrita por Auel; sin embargo, debo admitir que cada vez más estoy dejando de pensar en estos términos. El segundo libro me resultó algo aburrido, porque carecía de apenas interacción entre los distintos personajes y eso resultaba bastante duro para el lector, pero como ya comenté me parecía también lógico ya que se trataba de ilustrar precisamente la desolación que suponía para Ayla el hecho de vivir aislada, en completa soledad y con la única compañía de los animales a los que iba recogiendo de forma esporádica. Este tercer libro, me ha resultado más que aburrido, difícil de leer: llegó un punto en que me harté mucho de que a cada par de páginas se maravillara todo cristo con el tema de Whinney y Corredor, que se le diera tantísima importancia a que la chica anduviera arriba y abajo a caballo que, ok, la cosa es sorprendente y demás pero llega un punto en que una se cansa de volver a leer lo mismo una y otra vez. También siguiendo con el tema de la repetición, me aburrí en ésta entrega de las escenas de sexo (las cuales no me parecen especialmente muy pallá, por cierto) y de tanto mareo con que si Jondalar la quiere, que si no la quiere, que si Ayla llora por los rincones, que si él también se va a la esquina opuesta a lloriquear, que si Ranec también es un llorón... sobre este asunto, todo el mundo lloraba mucho, todo era un grandísimo drama, y yo pensaba "¡Haceros un trío y dejad de dar por culo!".

En fin, esas fueron, en líneas generales, mis impresiones mientras leía Los Cazadores de Mamuts... sigo recomendando la saga, porque soy una cabezota y también porque espero que la cosa se defina un poco más a partir del siguiente, que se deje de dar tantísima importancia a según qué cosas y que haya, quizá, un poco más de trama? Creo que soy un poco ilusa: espero que no. Hace algún tiempo leía La Historia de Lisey, de Stephen King, y me resultó como gracioso, un fragmento en que se decía que Lisey leía ésta saga pero que estaba un poco harta de los trogloditas de Auel... yo estoy un poco igual: Lisey, me caes bien, tu sí que me comprendes!

Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
"…
-Ayla, ¿acaso no nos han recibido bien? ¿No han sido casi todos buenos y generosos?
-Sí, nos han recibido bien. Los Mamutoi tratan de ser generosos con sus huéspedes, pero aquí somos sólo visitantes y es hora de partir.
Jondalar arrugó la frente, preocupado, mientras restregaba los pies contra el suelo, con la vista baja. Quería decir algo, pero no sabía cómo expresarse.
-Ayla... eh... te dije que podía ocurrir algo así... si hablabas sobre... bueno... sobre la gente con la que vivías. Las personas, en su mayoría, no... no piensan de ellos lo mismo que tú. -Levantó la vista-. Si no hubieras dicho nada...
-¡Yo habría muerto de no ser por el Clan, Jondalar! ¿Vas a decir que debo avergonzarme de los que me cuidaron? ¿Crees que Iza fue menos humana que Nezzie? -estalló Ayla.
-No, no, no es lo que he querido decir, Ayla. No digo que debas avergonzarte. Sólo que... no hace falta hablar de ellos a gente que no comprende.
-No estoy segura de que tú mismo comprendas. ¿De qué debo hablar, en tu opinión, cuando me preguntan quién soy, de qué pueblo? ¿De dónde vengo? Ya no soy del Clan, porque Broud me maldijo y para ellos he muerto. ¡Pero ojalá que así fuese! Al menos ellos acabaron por aceptarme como curandera. No me habrían impedido ocuparme de una mujer que necesita atenciones. ¿Sabes lo terrible que es verla sufrir y no poder ayudarla? ¡Soy curandera, Jondalar!
..."

Algo que Leer: Bajo la Misma Estrella

dimecres, 23 d’octubre de 2013


Título: Bajo la misma Estrella [The Fault in Our Stars]
Autor: John Green
Idioma original:  Inglés
País: EUA
Editorial: Nube de Tinta
Primera Edición: Junio 2012
Traducción: Noemí Sobregués
Número de páginas: 300 pág
Género: Juvenil, Romántica, Drama, 
ISBN: 9788415594017

Sinopsis:
"A Hazel y a Gus les gustaría tener las vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel -conocer a su escritor favorito-, cruzarán juntos el atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Ámsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar les piezas del enorme puzle del que forman parte..."

Algo que decir:
Supe de éste libro, como suele ocurrirme, por la amiga Miyu. Y debo decir: no sé si le hubiera prestado demasiado crédito de no recibir su efusiva recomendación, ya que como la misma Hazel dice "los libros sobre el cáncer son una mierda"... no necesariamente en un sentido literal, pero sí que siguen todos un patrón más o menos igual: niño/a contrae cáncer, restaura su fe en la humanidad creando una fundación para recaudar fondos para luchar contra la enfermedad, y muere estoica y heroicamente con una sonrisa en los labios habiendo dado sentido a su vida/muerte. Bajo la Misma Estrella me gustó mucho, muchísimo, porque siendo un "libro sobre el cáncer", no lo es. No cuenta estrictamente la historia de la pobrecita Hazel que se está muriendo y se regodea en ello, sino que se centra en cómo, habiendo aceptado plenamente la fatalidad de su sino, encuentra el modo y es capaz de vivir su vida al máximo de sus posibilidades.
Hazel es una chica muy directa y algo cínica, tiene una particular forma de ver el mundo y ese es uno de los puntos que más me gustan de su personaje: no es heroica ni especialmente altruista, es una adolescente normal a la que le gustaría hacer las cosas que una adolescente normal debería poder hacer. La vida de Hazel está marcada por la sensación de cuenta atrás de un cronómetro que todos intentan frenar a toda costa, con un éxito relativo: uno teme constantemente por que Hazel muera en mitad del libro (no, enserio, estás en tensión): ¿empeorará antes de poder ir a Ámsterdam? ¿se morirá ahí?... como en todo buen libro sobre el cáncer que se precie de serlo, parece que la historia no puede acabar de otro modo que con la muerte de su protagonista, ¿verdad? ...no voy a decir si el final resulta fiel o no a ese cliché carcinógeno, aunque sí diré que el desenlace no es en absoluto inesperado, aunque igualmente perfecto.

Es una novela que me gustó mucho, muchísimo. En primer lugar por cómo está escrita: la forma tan directa de expresarse de Hazel la hace muy cercana a lector, consigue que una pueda casi ponerse en su lugar y reír con ella, sufrir y llorar con ella; en segundo lugar por sus personajes: Hazel es simplemente la protagonista perfecta (y que eso lo diga yo, que por definición tengo alergia a los personajes principales, tiene un plus de mérito), una tía de verdad con los ovarios bien puestos; Gus es un amor, es ingenioso, tierno y estoy enamorada de él... el resto de personajes son también muy reales, muy creíbles: los padres de Hazel, la familia de Gus, Isaac (que también me tiene enamorada, ok), Van Haute... todos tienen su momentos álgidos y de bajón; sienten, sufren, se enfadan...
Si hay una palabra que pueda definir para mí Bajo la misma Estrella es sin duda emoción.

Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
"…
Cuando leemos un folleto sobre el cáncer, una página web o lo que sea, vemos que sistemáticamente incluyen la depresión entre los efectos colaterales del cáncer. Pero en realidad la depresión no es un efecto colateral del cáncer. La depresión es un efecto colateral de estar muriéndose. (El cáncer es también un efecto colateral de estar muriéndose. La verdad es que casi todo lo es.) Aunque mi madre creía que debía someterme a un tratamiento, así que me llevó a mi médico de cabecera, el doctor Jim, que estuvo de acuerdo en que estaba hundida en una depresión total y paralizante, que había que cambiarme la medicación y que además debía asistir todas las semanas a un grupo de apoyo.
El grupo de apoyo ponía en escena un elenco cambiante de personajes en diversos estadios de enfermedad tumoral. ¿Por qué el elenco era cambiante? Un efecto colateral de estar muriéndose.

[...]Los seis, o siete, o diez chicos que formábamos el grupo entrábamos a pie o en silla de ruedas, echábamos mano a un decrépito surtido de galletas y limonada, nos sentábamos en el "círculo de la confianza"  y escuchábamos a Patrick, que nos contaba por enésima vez la miserable y depresiva historia de su vida: que tuvo cáncer en los huevos y pensaban que se moriría, pero no se murió, y ahora aquí está, todo un adulto en el sótano de una iglesia en la ciudad que ocupa el puesto 137 de la lista de las ciudades más bonitas de Estados Unidos, divorciado, adicto a los videojuegos, casi sin amigos, que a duras penas se gana la vida explotando su pasado cancerígeno, que intenta sacarse poco a poco un  máster que no mejorará sus expectativas laborales y que espera, como todos nosotros, que caiga sobre él la espada de Damocles y le proporcione el alivio del que se libró hace muchos años, cuando el cáncer le invadió los cojones, pero le dejó lo que solo un alma muy generosa llamaría vida.
..."

Algo que Leer: La Torre Oscura I - El Pistolero

diumenge, 20 d’octubre de 2013


Título: La Torre Oscura I - El pistolero [The Dark Tower I - The Gunslinger]
Autor: Stephen King
Idioma original: Inglés
País: EUA
Editorial: Licencia editorial para Círculo de Lectores por cortesía de Random House Mondadori, S.A. 
Primera Edición: 1982, 2003
Traducción: Jorge Luis Mustieles por la novela, Fabio Andrés Ferreras por la introducción y el prólogo
Número de páginas: 294 pág
Género: Aventura, Fantasía
ISBN: 7988467253467

Sinopsis:
"En un mundo que se está moviendo, donde ha cambiado incluso el lugar por el que sale y se pone el sol, y en el que aquí y allá aparecen vestigios de un universo paralelo, los pistoleros son una orden de guerreros casi extinta. El último de ellos, Roland Deschain, única memoria de un pasado irrecuperable, persigue incansable al hombre de  negro, el postrer obstáculo en su único objetivo: llegar hasta la Torre Oscura."

Algo que decir:
El Pistolero es el primer libro de la que quizá sea la obra más ambiciosa de Stephen King, su saga La Torre Oscura, compuesta por nada menos que siete libros cuya publicación se dilató entre 1982 y 2004, ahí es nada... más un octavo sacado de la manga tardío publicado en 2012 el cual no cierra la saga sino que se ubica en medio de ésta. Os habréis fijado (o no!) que en la ficha de aquí arriba constan dos fechas de primera edición distintas: se debe a que la novela se publicó originalmente en 1982 como La Hierba del Diablo, así, porque sí; y fue reeditada en 2003 con su título original, El Pistolero. La introducción y prólogo de ésta edición están fechados de 2007, cuando al siempre amigo King le dio por ahí e hizo una revisión de la colección la cual supuso pequeños cambios, se supone que no muy significativos, en su contenido... yo sólo he leído ésta edición más moderna, así que desconozco cuáles fueron esos cambios y si realmente se trata de algo tan ínfimo como apunta el autor, pero si alguien tuvo ocasión de leer la primera versión estaría encantada de recibir toda clase de datos reveladores!

El Pistolero narra la historia de Roland, el último pistolero, durante su interminable travesía por el desierto en pos del hombre de negro, quien se interpone entre él y su destino. Hasta ahí bien, ¿no? ...sí. Cosas a comentar: El Pistolero es algo así como un prólogo, una introducción, una... antesala, para los libros que vendrán después; presenta al personaje principal, recapitula muy levemente sobre sus orígenes e ilustra a grandes trazos el mundo en que éste se mueve. No mucho más. Es un libro que despista bastante, porque demasiado a menudo una no sabe de qué le están hablando, puesto que la jerga del pistolero y sus contemporáneos comprende todo tipo de vocablos "nuevos" y que nadie se toma la molestia de introducir al lector para que sepa qué está leyendo; también la historia en si es un poco extraña, ya que no se termina de explicar qué es lo que persigue encontrar Roland en la Torre ni cuál es el cometido real del hombre de negro en todo el asunto.
Lo mejor que tiene es el final, muy intenso, punto en que pensé "por fin está pasando algo!", no porque no hubiera ocurrido nada en todo el resto del libro, pero si lo habéis leído espero que me comprenderéis. El capítulo cinco es la clave para decidir si la novela ha merecido o no la pena de leer y, para mí, la mereció.

A ver, lo dicho: la lectura me gustó, mentiría si dijera lo contrario, y me pareció muy ágil así que bien. Pero sí es verdad que a raíz de éste primer libro no termino de comprender a qué tanto bombo por ésta saga, puesto que no me ha parecido para tanto; no obstante, colegas que lo leyeron antes que yo ya me advirtieron de que el primer libro era bastante descafeinado, pero que luego la cosa cambiaba muchísimo, de modo que confío en que así será.

Para hacer boca (fragmento extraído de una página al azar):
"…
El chico lo contempló con expresión avergonzada. El pistolero le devolvió la mirada sin inmutarse y, con aire abstraído, extrajo uno de los cartuchos de su cinturón y comenzó a darle vueltas entre los dedos para ejecutar el truco del howken. El chico lo miraba fascinado.
-Muy hábil -comentó.
El pistolero asintió.
-¡Ea! -Hizo una pausa-. Cuando yo tenía tu edad, vivía en una ciudad amurallada. ¿Te lo había dicho?
El chico negó con la cabeza, soñoliento.
-Pues así era. Y había un hombre malvado...
-¿El sacerdote?
-Bien, para serte sincero, a veces me lo he preguntado -contestó el pistolero-. Ahora creo que si ellos fueron dos, debieron haber sido hermanos. Quizá incluso gemelos. Pero ¿los vi juntos alguna vez? No, nunca lo hice. Este hombre malvado... este Marten... era un mago... como Merlín. ¿Te hablaron alguna vez de Merlín allí donde vivías, Jake?
-Merlín y Arturo y los caballeros de la Tabla Redonda -dijo Jake, como en sueños.
El pistolero sintió que una sacudida le recorría el cuerpo.
-Sí -prosiguió-. Arthur Eld, dices verdad, digo gracias. Entonces yo era muy joven...
Pero el chico, todavía sentado y con las manos pulcramente dobladas sobre su regazo, ya se había dormido.
-¿Jake?
-¡Ea!
El sonido de esta palabra, al surgir de la boca del chico, le causó una fuerte impresión, pero el pistolero no dejó que su voz le delatara.
-Cuando haga chascar los dedos, despertarás. Te sentirás fresco y descansado. ¿Me has entendido?
-Sí.
-Pues ahora échate.
El pistolero sacó la bolsita con papel y tabaco y lió un cigarrillo. Le faltaba algo. Lo buscó, a su manera diligente y minuciosa, y no tardó en encontrarlo. Lo que le faltaba era aquella exasperante sensación de prisa, el temor a quedarse atrás en cualquier momento, a que el rastro se desvaneciera y sólo le restara un trozo de hilo roto en las manos. Todo eso había desaparecido y, poco a poco, el pistolero iba sintiéndose más seguro de que el hombre de negro deseaba que lo atrapara. «Cuídate del hombre que finge cojera.»
¿Qué ocurriría luego?
..."